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Es poco lo que se sabe de nuestro patrono, el apóstol San Felipe. Inclusive hay quienes lo confunden con
el diácono Felipe, gracias al cual, un importante etíope - ministro de la reina Candace - llega a convertirse al cristianismo.

Nuestro Felipe fue uno de los Doce apóstoles escogidos por Jesús, y es mencionado en unos pocos textos bíblicos.
«Jesús, pues, llamó a sus doce discípulos y les dio poder para expulsar a los demonios y para
curar toda clase de enfermedades y dolencias. Estos son los nombres de los doce apóstoles: primero, Simón, llamado Pedro,
y Andrés, su hermano; Santiago y Juan, hijos de Zebedeo; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago,
hijo de Alfeo; Tadeo; Simón el cananeo, y Judas Iscariote, que fue el que lo traicionó.»
Mt 10,1-4 (Mc 3,13-19; Lc 6,12-16) |
«Al día siguiente, Jesús resolvió partir hacia Galilea. Se encontró con Felipe y le dijo: "Sígueme".
Felipe era de Betsaida, el pueblo de Andrés y de Pedro. Felipe se encontró con Natanaael y le dijo: "Hemos hallado a aquél
de quien escribió Moisés en la Ley y también los profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret".
Natanael le replicó: "Pero ¿qué cosa buena puede salir de Nazaret?". Felipe le contestó: "Ven y verás".
Cuando Natanael llegaba donde Jesús, éste dijo de él" Ahí viene un verdadero israelita de corazón, sencillo".
Natanael le preguntó: "¿De cuándó acá me conoces?". Jesús le respondió: "Antes que Felipe te llamara, cuando estabas bajo
la higuera, ahí te conocí".
Natanael exclamó: "Maestro, ¡Tú eres el Hijo de Dios! ¡Tú eres el Rey de Israel!". Jesús le dijo: "Tú
crees, porque te he dicho: Te vi bajo la higuera. Verás cosas mayores que éstas".»
Jn 1,43-50

«Después, Jesús pasó a la otra orilla del lago de Galilea, cerca de Tiberíades. Lo acompañaba muchísima
gente a causa de las señales milagrosas que lo veían hacer en los enfermos. Jesús subió al cerro y se sentó allí con sus discípulos.
Se acercaba la Pascua, fiesta de los judíos.
Jesús, levantando los ojos, se fijó en esa muchedumbre que venía a El, y dijo a Felipe: "¿Dónde
podremos conseguir pan para que coman?". Esto lo decía Jesús para ponerlo a prueba, porque él sabía bien lo que iba a hacer.
Felipe respondió: "Doscientas monedas de plata no alcanzarían para dar a cada uno un pedazo de pan". Otro discípulo, Andrés,
hermano de Simón Pedro, dijo: "Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados. Pero ¿qué es esto para
tanta gente?".
Jesús les dijo: "Hagan que se sienten los hombres". Pues había mucho pasto en este lugar. Y se sentaron
los hombres en número de unos cinco mil.
Entonces Jesús tomó los panes, dio gracias y los repartió a todos los que estaban sentados. Lo mismo hizo
con los pescados, y todos recibieron cuanto quisieron. Cuando quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: "Recojan
los pedazos que sobran para que no se pierda nada". Y llenaron doce canastos con los pedazos que sobraron de los cinco panes
de cebada.
Al ver esta señal que hizo Jesús, los hombres decían: "Este es ciertamente el Profeta que ha de venir
al mundo".»
Jn 6,1-14
«Varios griegos subían a Jerusalén para adorar a Dios en esta fiesta. Uno de ellos se acercó
a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron: "Señor, queremos ver a Jesús". Felipe habló con Andrés y los
dos fueron donde Jesús para decírselo.»
Jn 12,20-22
«"No se turben: Ustedes creen en Dios: crean también en mí. En la Casa de mi Padre hay muchas mansiones,
y voy allá a prepararles un lugar (si no fuera así, se lo habría dicho). Pero, si me voy a prepararles un lugar, es que volveré
y los llevaré junto a mí, para que donde yo estoy, estén también ustedes.
Para ir a donde voy, ustedes saben el camino". Tomás le dijo: "Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo vamos
a conocer el camino?". Jesús contestó: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie viene al Padre sino por mí. Si me conocen
a mí, también conocerán ala Padre. Desde ya, ustedes lo conocen y lo han visto".
Felipe le dijo: "Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta". Jesús respondió: "Hace tanto tiempo
que estoy con ustedes ¿y todavía no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo, pues, dices: 'Muéstranos
al Padre'? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y que el Padare está en mí?
Las palabras que les he dicho no vienen de mí: el Padre que está en mí, es el que hace sus obras. Créanme:
Yo estoy en el Padre, y el Padre está en mí; al menos créanlo por esas obras".»
Jn 14,1-11

De estos textos bíblicos podemos deducir que San Felipe era una persona de confianza de Jesús, comunicativa,
que invitaba a otros a acercarse al Maestro, se interesaba por lo espiritual y a la vez era un hombre práctico que buscaba
soluciones a los problemas. En todo el mundo se celebra su fiesta el 3 de mayo. Sin embargo, en el Perú lo celebramos el 4
de mayo, dado que el 3 es la Fiesta de las Cruces.
Sobre los últimos años de San Felipe falta información. Eusebio, historiador de la iglesia, cita a Polycrates
- obispo de Efeso a fines del siglo II - quien ubica al apóstol en Asia (en la actual Turquía) estableciendo que murió y fue
enterrado en Hierápolis. Otras tradiciones señalan que murió mártir, siendo crucificado. Leyendas hagiográficas lo reportan
evangelizando en puntos tan lejanos como el norte de Francia. Polycrates también señaló que Felipe era un hombre de familia,
y que tenía 3 hijas, dos de ellas habrían sido enterradas en Hierapolis mientras que la tercera habría muerto en Efeso.

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